Comisariado, investigación artística y gestión cultural
POMPA
Coordinación de exposiciones
Provisión de apoyo en la gestión integral de los proyectos expositivos del área (planificación, coordinación y gestión económica) asumiendo tareas de conceptualización, de supervisión de los servicios de producción, montaje, diseño e instalación de gráfica, de elaboración de pliegos de condiciones técnicas, tramitación de contratos y de coordinación del Programa de Exposiciones Itinerantes (PEI).
«La elocuencia de la imagen. Català-Roca en América» es una exposición producida por el Ministerio de Cultura y comisariada por Lia Colombino, museóloga e investigadora que plantea un recorrido inédito por la producción que el fotógrafo Francesc Català-Roca realizó en el continente americano durante varios años y viajes, comenzando en México en 1973 y acabando en Ecuador en 1979, como parte de un proyecto documental para la Editorial Blume, especializada en libros de arte, fotografía y cultura.
Esta muestra presenta 230 fotografías de los más de 7.000 negativos que capturó y que se conservan en el Arxiu Nacional de Catalunya desde 2023, año en que el fondo fue adquirido, coincidiendo con la celebración del centenario de Català-Roca.
Francesc Català-Roca ha sido uno de los más grandes fotógrafos españoles del siglo XX. Decía que las imágenes formaban parte de la realidad y el fotógrafo las sustraía de ésta para construir un relato. En sus viajes a América trató de articular un relato sobre el arte popular americano, desde la perspectiva de quien supo observar una realidad que, sin duda, le interpeló. El objetivo del artista al capturar la realidad es narrar, desde la imagen, unas condiciones y unas formas de vida. Presenta además una faceta poco conocida: la del encuentro entre las culturas populares e indígenas americanas –especialmente las de Latinoamérica– y el ojo ávido de Català-Roca.
Una fotógrafa, Isabel Muñoz, se introduce en los sitios arqueológicos, las excavaciones de Karahan Tepe y Göbekli Tepe, en Turquía. Estas excavaciones no sólo están renovando nuestros conocimientos sobre aquella época si no que nos dejan literalmente estupefactos. Ante estos vestigios desconcertantes, frente a estos megalitos monumentales, visión alucinante, homenajes a lo desconocido a la vez que obras de arte, la fotografía no puede contentarse con sólo documentar. Se inclina ante escenas que sobrepasan lo natural para establecer un diálogo con los ancestros. ¿Quiénes eran estos cazadores-recolectores, estos organizadores de rituales, estos constructores de símbolos, con sus pilares en T y su iconografía ligada al mundo salvaje?
Isabel Muñoz se introduce en sus santuarios.Por la noche, ella espera a que comiencen las fiestas comunales. Por qué no imaginar que las materias extendidas sobre las impresiones fotográficas puedan ser salvoconductos. Gracias a la fotografía, ella se autoriza a reunirse con esta comunidad a la que sabe que pertenece. Toda la obra de Isabel Muñoz es totémica. ¡Frente a estas imágenes no asistimos a una experiencia estética, sino a un relato que aspira a dar testimonio de nuestra proximidad a los “guardianes del otro mundo”!
Deslizándose entre esos pilares, Isabel Muñoz recibe un excedente de energía que nos transmite, imagen tras imagen. La fotografía es más que una representación, más que una mediación, nos aproxima a los umbrales de la trascendencia.
Video de la exposición para La aventura del saber y acceso a la visita virtual.
Las obras fotográficas de Soledad Córdoba que conforman la exposición «Mater oblatio» entablan un diálogo con las magníficas pinturas de maternidades flamencas de la colección del Museo Lázaro Galdiano, extendiéndose por las diferentes salas del Museo. A lo largo de estas, se va hilando esta conversación simbólica y atemporal sobre la maternidad unida a los ciclos vitales que van desde la vida a la muerte. Todo este diálogo se configura como un recorrido mágico, místico y vital que se conecta con obras de arte presentes y pasadas. Dejando constancia de la realidad atemporal y crucial de nuestra naturaleza humana.
Este proyecto es un homenaje a la mujer creadora, soporte y cimiento de esta sociedad, presentándola con los honores que se merece, dando importancia al proceso de guiar, criar y cuidar.
“Se trata de una honda meditación estética sobre la acogida primordial expresada a través de la utilización de nuevos soportes, en texturas más orgánicas, donde los ángulos se han convertido en curvas, en interioridad: la existencia humana se inicia en la casa que es el otro, ese lugar que, en la filosofía de la proximidad de Josep María Esquirol, 'evoca el fruto, el vientre materno, la suavidad, la paz y la seguridad´ y al que tantas veces volvemos para sentirnos a salvo", explica su comisaria, Zara Fernández de Moya.
La exposición comprende noventa fotografías que reflejan diversos espacios de creación de pintores y escultores, en un arco cronológico que abarca desde la última década del siglo XIX hasta los años cincuenta del siglo XX. Han sido seleccionadas entre los archivos fotográficos conservados en el Instituto del Patrimonio Cultural de España, especialmente del archivo fotográfico Moreno que cuenta con un importante y numeroso fondo dedicado a esta temática.
Las fotos de los estudios y talleres pueden considerarse auténticos retratos de los artistas que los habitan, incluso cuando estos se encuentran ausentes de las imágenes fotográficas. Constituyen un género especial de retrato, en el que se dan cita tanto la dimensión pública y profesional de una persona como su vertiente más privada y personal.
Comisariada por Isabel Argerich y Óscar Muñoz, la exposición permite visualizar las distintas realidades que coexistieron en el arte español durante la primera mitad del siglo XX: desde el arte más conservador, oficial y académico, hasta las propuestas más frescas y novedosas, pasando por un amplio espectro de trayectorias individuales en las que se entreveró lo moderno con la herencia del clasicismo y de la pintura española del siglo de oro. Artistas y obras mostrados en sus estudios y talleres, a través de la cámara de destacados maestros de la fotografía de arte en España.
Entre 1955 y 1965 Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931) recorre la geografía de España con su cámara y una obsesión en su cabeza: retratar los tópicos con los que la cultura oficial bendecía los valores patrios. Iniciaba entonces su carrera como colaborador de varias publicaciones, y este viaje le permitió el desarrollo de un trabajo innovador que revolucionó el triste panorama de la fotografía oficial, todavía enredada en su dependencia de los cánones estéticos que el orden clásico imponía a la nueva disciplina.
En el tiempo el trabajo de Masats coincide con el fin de la autarquía en la dictadura franquista y con la apertura diseñada por el gobierno con la creación del Ministerio de Información y Turismo (1951) y el Plan Nacional de Turismo (1953). Visit Spain fue ese primer mensaje que utilizó la propaganda oficial.
En este escenario Masats emprendió su particular recorrido centrado en los ritos castizos y folclóricos que describe como tópicos. Su relato dibuja una imagen de país atrapado en la pobreza material, laminado en lo social y acérrimo en su atadura espiritual. El poderoso grafismo de sus fotografías y la particular ironía de su mirada significaron la nueva impronta de la fotografía documental, en la que la personalidad del fotógrafo construye una sugerencia más allá de la mera realidad óptica de la imagen fotográfica, y su interpretación final queda en manos solo del espectador. Sugerencias fotográficas que han colonizado nuestra memoria.